sábado, julio 14, 2012
Soliloquio del individuo
lunes, junio 13, 2011
Carta del Vidente
viernes, mayo 13, 2011
Apostándole a la musa
martes, mayo 10, 2011
La Negra Ester
Roberto Parra
Al puerto de San Antonio
me fuí con mucho placer
conocí a la Negra Ester
en casa de Celedonio
era hija del demonio
donde ella se divertía
su cuerpo al mundo vendía
le quitaban su trabajo
pior que un escarabajo
donde el jilucho caía
La negra muy cosquillosa
no aguantaba la barreta
güén gancho bonita teta
su carita como rosa
como espiga de orgullosa
pero no le valió nada
porque estaba deshojada
como parra en el otoño
pero hay que bajarle el moño
a esta carta marcada
Yo miraba de reojo
sin decir media palabra
si era tan linda la cabra
le hacía la pata al cojo
y saldré de mi antojo
pensaba pa mí adentro
no voy a contar el cuento
cuando llegue el lindo día
la noche voy a hacer día
juro por el firmamento
No dije niuna cosa
no juímo para la pieza
le miraba su belleza
a mi linda mariposa
se portaba cariñosa
quizá por la borrachera
bramaba como ternera
se tiró sobre la cama
y me pegué como escama
como polvo en la pradera
Al otro día señore
muy tapao de cabeza
la negra se puso tiesa
se acabaron lo amore
"voy a descubrir la flore
con quién estoy acostá"
y tirando la frazá
me dejó al descubierto
"levántate boquiabierto
me aprovechaste curá"
"La noche quién la pagó"
tocaba el pito la negra
"te corriste viejo 'e mierda"
"Y si usté me convidó..."
La güitarra no aflojó
que tenía en el rincón
y se la entregó al cabrón
por la noche que debía
"¿con qué me gano la vía?"
le dije a mi linda flor
Llegaba toda la noche
con la guitarra en la mano
en invierno y en verano
altiro me armaba boche.
Aguantaba lo reproche
Como estaba enamorado
me encontraba desgraciao
porque no me daba bola
y me rascaba la cola
porque no estaba a su lao
Un día por la mañana
ante que rayara el sol
ma linda que un arrebol
fresquita como manzana
muy alegre muy ufana
venía la Negra Ester.
Hasta cuando padecer
no aguantaba lo tormento
me muero de sentimiento
si pierdo a la Negra Ester
Por fin cayó la paloma
borracha como tetera
sin saber lo que me espera
cuando el sol recién asoma
chillaba como la mona
enrollá como cabestro
"Vamoh a acostarno maestro
por fin vai a hacer tu gusto"
cuidado no te dé susto
¿que te parece Roberto?
Me pellisqué la oreja
creí que estaba soñando
la pierna me está temblando
miro a la linda vieja
"Se van a acabar tu queja
y también lo alboroto
la suertecita del roto
ya te encuentro má bonito"
¡a tu jaula pajarito!
Y empecé a hacerle cototo
Yo estaba medio saltón
porque era muy re pelienta
sacaba toda la cuenta
qué irá a ser deste encontrón
perdería la ocasión
si me la dan en bandeja
ni aunque zumben la abeja
me tiro el carrilazo
y me la pesqué de un brazo
por fin le cayó la teja
Iba llegando a la puerta
un poco desesperao
"Quién te quita lo bailao..."
me dijo la mosca muerta
"...me pasa por bocabierta
de pasar tan mal rato
venga pa'cá mi torcuato
y no muestre la hilacha
me diste la pera huacha
te salvai como pilato"
Me acosté para la orilla
la besaba con ternura
era toda una hermosura
olorcito a maravilla
corcoviaba como ardilla
al ponerse la montura
la potranca muy madura
le gustó la monta en pelo
me apretaba sobre seno
doblaba la coyontura
Me quedé el fin de semana
estaba muy colocao
bien comío, bien tomao
y en el bolso mucha lana
la arruga y la cana
se jueron como un encanto
sólo al baño me levanto
pero cuando está nublao
a su lao acurrucao
yo me quedo suspirando
Me despertaba a las doce:
"vaya a comprar la cerveza
que me duele la cabeza
mi viejo no se me enoje
de pasá donde On José
se trae uno mejorale
pa' que me pasen lo male
voy a quedar muy re picha
vamo a tomar chicha
adonde el guaso Morales"
Yo partía a metrochenta
me pasaba el güen billete
alegre este ramillete
pedía pronto la cuenta
mi negra estaba despierta
con la garganta seca
ya me voy doña Rebeca
le da saludo a la Ester
esta regüena mujer
mejor que gallina clueca
martes, octubre 20, 2009
No renuncio pero estoy cediendo
Ya no tomo la pluma en mis manos.
Y sobre mis labios cansados
cae un terrible silencio
Pero veo cómo, con dolor y ansiedad,
llenas de silencios humanos,
en las paredes de mi cuarto tiemblan
las mágicas siluetas de las ramas.
Pero puedo escuchar, tendido en mi lecho,
que la nevada tiene algo que decirme
y que los tranvías, con los sones de la nieve
repican tristes, cada uno con su propia historia.
Girones de carteles intentan susurrar,
quiere gritar el hierro de los techos,
en los caños trata de cantar el agua
y cuán desvalidos se quejan los alambres.
Y los hombres también, si la vida es dura,
no pueden decírselo a otros.
Permanecen solos y callan
o se quejan también penosamente.
No en vano no puedo dormir esta noche.
Para poder ayudar a cada uno
debo ser, por amor y deber,
árboles y tranvías, y hombres.
Y aquí estoy nuevamente, ante mi mesa.
Soy la posibilidad de que ellos se expresen.
Y esta lucha, este amor, para que hablen los otros
es la oportunidad de expresarme a mí mismo.
Eugene Evtushenko
sábado, octubre 17, 2009
El durmiente del valle
y fija, alocado, en la hierba jirones
de plata; donde brilla el sol en la montaña:
es un pequeño valle en que la luz riela (1)
Desnuda la cabeza, boquiabierto, un soldado,
con la nuca sumida en fresco berro azul,
duerme en su lecho verde, tendido bajo el cielo
sobre la yerba pálido, donde llueve la luz.
Los pies en los gladiolos; duerme sonriente
como un niño enfermo que estuviera soñando.
Naturaleza mécelo, con calor: tiene frío.
Los perfumes no hacen tremolar(2) sus aletas;
tranquilo duerme al sol, la mano sobre el pecho:
Hay un rojo agujero en su costado derecho.
Octubre de 1870
Arthur Rimbaud
(1) Rielar: brillar trémulamente
(2) Tremolar: Enarbolar y agitar pendones o
banderas moviéndolos en el aire.
domingo, octubre 11, 2009
Ecce Homo
También hay otro terreno en que yo no soy sino el mismo que mi padre, en cierto modo su continuación, luego de una muerte harto prematura. Como aquellos que no han vivido nunca entre sus iguales y en quienes la idea de represalias es tan conocida como la de los derechos iguales, yo me privo, en los casos en que se me ha inferido un ligero agravio o un gran perjuicio, de toda medida de seguridad o de protección, y como es natural, de toda defensa, de toda justificación.
Mi réplica consiste en hacer seguir tan rápidamente como sea posible la tontería de una picardía. De esta suerte llegamos quizá a desquitarnos. Para expresarme por medio de una imagen, lanzo un bote de confites para desembarazarme de lo amargo.
Conmigo no hay nada que zanjar. Yo tomo el desquite. Podéis estar seguro de ello. Encuentro siempre, tarde o temprano, una ocasión para expresar mi reconocimiento a un malhechor (si es preciso por su crimen) o para pedirle algo, lo que en ciertos casos obliga a algo más que dar… Me perece también, que las palabras más impertinentes, la carta más insolente, tienen algo de cortés, de más honrado que el silencio.
Los que se callan carecen casi siempre de perspicacia y de finura de corazón. El silencio es una objeción: devorar el despecho es una prueba de mal carácter: estropea el estómago.
Todos los que se callan son dispépsicos.
Ya se ve que yo no quisiera que se menospreciara la impertinencia; es con mucho la forma más humana de la contradicción, y en medio del exceso de debilidad moderna, una de nuestras primeras virtudes. Inclusive puede ser una verdadera felicidad cuando se es bastante rico para ello.
Un dios que bajara a la Tierra no haría otra cosa que injusticias. Tomar sobre sí, no el castigo, sino la falta, eso es lo que sería realmente divino.
(de Ecce Homo, Porqué soy tan sabio. Friedrich Nietzsche. Ediciones Siglo Veinte, págs.20 y 21)
domingo, octubre 04, 2009
Bonito
Bonito - Jarabe de Palo
Bonito, todo me parece bonito.
Bonita mañana,
bonito lugar,
bonita la cama,
qué bien se ve el mar,
bonito es el día
y acaba de empezar, bonita la vida,
respira, respira, respira.
El teléfono suena, mi pana se queja
la cosa va mal, la vida le pesa
que vivir así ya no le interesa,
que seguir así no vale la pena,
se perdió el amor, se acabo la fiesta,
ya no anda el motor que empuja la tierra,
la vida es un chiste con triste final,
el futuro no existe pero yo le digo,
bonito, todo me parece bonito.
Bonita la paz, bonita la vida,
bonito volver a nacer cada día,
bonita la verdad cuando no suena a mentira,
bonita la amistad, bonita la risa,
bonita la gente cuando hay calidad,
bonita la gente cuando que no se arrepiente,
que gana y que pierde, que habla y no miente,
bonita le gente por eso yo digo,
bonito, todo me parece bonito,
qué bonito que te va cuando te va bonito,
qué bonito que te va.
Bonito, todo me parece bonito.
La mar la mañana, la casa, la samba,
la tierra, la paz y la vida que pasa.
Bonito, todo me parece bonito.
Tu cama, tu salsa, la mancha en la
espalda, tu cara, tus ganas el fin de semana.
Bonita la gente que viene y que va,
bonita la gente que no se detiene,
bonita la gente que no tiene edad,
que escucha, que entiende, que tiene y que da.
Bonito Portel, bonito Peret,
bonita la rumba, bonito José,
bonita la brisa que no tiene prisa,
bonito este día, respira, respira,
bonita le gente cuando es de verdad,
bonita la gente que es diferente,
que tiembla, que siente,
que vive el presente,
bonita la gente que estuvo y no está.
Bonito, todo me parece bonito.
Qué bonito que te va cuando te va bonito,
qué bonito que te va.
Qué bonito que se está cuando se está
bonito, qué bonito que se está.
Bonito, todo me parece bonito.
miércoles, septiembre 23, 2009
Carta del Jefe Seattle al presidente de los Estados Unidos
[Carta: Texto completo]
Jefe Seattle
Nota
El presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, envía en 1854 una oferta al jefe Seattle, de la tribu Suwamish, para comprarle los territorios del noroeste de los Estados Unidos que hoy forman el Estado de Wáshington. A cambio, promete crear una "reservación" para el pueblo indígena. El jefe Seattle responde en 1855.
El Gran Jefe Blanco de Wáshington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El Gran Jefe Blanco nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad. Mucho apreciamos esta gentileza, porque sabemos que poca falta le hace nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego a tomar nuestras tierras. El Gran Jefe Blanco de Wáshington podrá confiar en la palabra del jefe Seattle con la misma certeza que espera el retorno de las estaciones. Como las estrellas inmutables son mis palabras.
¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña.
Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos?
Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja.
Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.
Por esto, cuando el Gran Jefe Blanco en Wáshington manda decir que desea comprar nuestra tierra, pide mucho de nosotros. El Gran Jefe Blanco dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir satisfechos. Él será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por lo tanto, nosotros vamos a considerar su oferta de comprar nuestra tierra. Pero eso no será fácil. Esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que se escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar que ella es sagrada, y deberán enseñar a sus niños que ella es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos hablan de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de los ríos es la voz de mis antepasados.
Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñar a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, ustedes deberán dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano.
Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestras costumbres. Para él una porción de tierra tiene el mismo significado que cualquier otra, pues es un forastero que llega en la noche y extrae de la tierra aquello que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y cuando ya la conquistó, prosigue su camino. Deja atrás las tumbas de sus antepasados y no se preocupa. Roba de la tierra aquello que sería de sus hijos y no le importa.
La sepultura de su padre y los derechos de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, a la tierra, a su hermano y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto.
Yo no entiendo, nuestras costumbres son diferentes de las suyas. Tal vez sea porque soy un salvaje y no comprendo.
No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera o el batir las alas de un insecto. Mas tal vez sea porque soy un hombre salvaje y no comprendo. El ruido parece solamente insultar los oídos.
¿Qué resta de la vida si un hombre no puede oír el llorar solitario de un ave o el croar nocturno de las ranas alrededor de un lago?. Yo soy un hombre piel roja y no comprendo. El indio prefiere el suave murmullo del viento encrespando la superficie del lago, y el propio viento, limpio por una lluvia diurna o perfumado por los pinos.
El aire es de mucho valor para el hombre piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre- todos comparten el mismo soplo. Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira. Como una persona agonizante, es insensible al mal olor. Pero si vendemos nuestra tierra al hombre blanco, él debe recordar que el aire es valioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con la vida que mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último suspiro. Si les vendemos nuestra tierra, ustedes deben mantenerla intacta y sagrada, como un lugar donde hasta el mismo hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados.
Por lo tanto, vamos a meditar sobre la oferta de comprar nuestra tierra. Si decidimos aceptar, impondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.
Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar. Yo soy un hombre salvaje y no comprendo cómo es que el caballo humeante de hierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros sacrificamos solamente para sobrevivir.
¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo.
Ustedes deben enseñar a sus niños que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a sus niños lo que enseñamos a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, están escupiendo en sí mismos.
Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo.
Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo.
Incluso el hombre blanco, cuyo Dios camina y habla como él, de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Es posible que seamos hermanos, a pesar de todo. Veremos. De una cosa estamos seguros que el hombre blanco llegará a descubrir algún día: nuestro Dios es el mismo Dios.
Ustedes podrán pensar que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra; pero no es posible, Él es el Dios del hombre, y su compasión es igual para el hombre piel roja como para el hombre piel blanca.
La tierra es preciosa, y despreciarla es despreciar a su creador. Los blancos también pasarán; tal vez más rápido que todas las otras tribus. Contaminen sus camas y una noche serán sofocados por sus propios desechos.
Cuando nos despojen de esta tierra, ustedes brillarán intensamente iluminados por la fuerza del Dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre la tierra y sobre el hombre piel roja.
Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos el que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar.
¿Qué ha sucedido con el bosque espeso? Desapareció.
¿Qué ha sucedido con el águila? Desapareció.
La vida ha terminado. Ahora empieza la supervivencia.
FIN
miércoles, diciembre 10, 2008
ÚTILES ESCOLARES
Charles Bukowski
jimmy foxx murió de alcoholismo
en un cuartucho de hotel
de mala muerte.
beau jack terminó lustrando
zapatos,
justo cuando empezaba.
hay docenas, cientos,
más, tal vez mil más.
ser un atleta envejecido
es uno de los más crueles
destinos,
ser reemplazado por otros,
no escuchar más las
aclamaciones y a los conocedores, ya no ser
reconocido,
ser solamente un hombre viejo
como cualquier otro
viejo.
casi como para no creerte
a ti mismo,
revisas el álbum de recortes
con las amarillentas
páginas. y ahí estás,
sonriente;
ahí estás,
victorioso;
ahí estás,
joven.
la multitud tiene otros
héroes.
la multitud nunca
muere,
nunca envejece
pero la multitud a menudo
olvida
ahora el teléfono
no suena,
las muchachas se han
ido,
la fiesta terminó.
por eso escogí
ser un
escritor.
si vales una
maldita cosa
puedes seguir con
tu relajo
hasta el último minuto
del último
día.
puedes seguir
mejorando en vez
de empeorar,
puedes seguir
golpeándolos contra la
pared.
a través de la oscuridad, la guerra,
con buena o mala
suerte
puedes continuar
golpeándolos,
con el deslumbrante relámpago
de la
palabra,
derribando a la vida en la vida,
y a la muerte demasiado tarde para
ganar verdaderamente
contra ti.
2.-El hombre imaginario
Nicanor Parra
El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario.
De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios.
Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios.
Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario.
Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.
3.- L’ALBATROS
CHARLES BAUDELAIRE
Souvent, pour s'amuser, les hommes d'équipage
Prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,
Qui suivent, indolents compagnons de voyage,
Le navire glissant sur les gouffres amers.
A peine les ont-ils déposés sur les planches,
Que ces rois de l'azur, maladroits et honteux,
Laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
Comme des avirons traîner à côté d'eux.
Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule !
Lui, naguère si beau, qu'il est comique et laid !
L'un agace son bec avec un brûle-gueule,
L'autre mime, en boitant, l'infirme qui volait !
Le Poète est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l'archer ;
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l'empêchent de marcher.
EL ALBATROS
A menudo, y por divertirse, los marineros
Cazan albatros, grandes pájaros de los mares,
Que como indolentes compañeros de viaje acompañan
Al barco que navega por crueles abismos.
Esos reyes del azur, torpes y vergonzosos,
En cuanto los arrojan sobre la cubierta
Lastimosamente muestran sus grandes alas blancas
Cual remos abandonados.
¡Ah, viajero alado, cuán desmañado y apático!
Otrora tan hermoso, ¡cuán risible y feo ahora!
Un marinero, con su pipa, el pico le quema,
Y otro imita, renqueando, a un inválido volador.
El poeta es como ese príncipe de las nubes
Que frecuenta tormentas y se burla de las flechas;
Exiliado en la tierra y en medio de las mofas,
Sus alas de gigante le impiden caminar
4.- Carta al camarada Kostrov
VLADIMIR MAYAKOVSKI
desde París
acerca de la esencia del amor
Perdone
Camarada Kostrov
con su característica
magnanimidad,
que yo me permita
malgastar
en la poesía lírica
parte de las estrofas
asignadas a París.
Imagínese:
entra
una beldad al salón,
adornada
de pieles y perlas.
Me acerco
a esa beldad -¿hice bien
o mal?-
y le digo:
Camarada,
usted habla con un ruso
famoso,
y créame que he visto
muchachas más hermosas que usted
más esbeltas.
Las muchachas
se vuelven locas por nosotros, los poetas
Soy inteligente
y tengo una voz poderosa,
te puedo marear,
siempre
que accedas a escucharme.
A mí
no se me da caza
tan fácilmente,
los sentimientos pasajeros
no se me suben a la cabeza.
Yo he sido herido
para siempre
por el amor,
apenas puedo arrastrarme.
Yo no mido
el amor
con el metro del patrimonio;
dejó de quererme
y ¡adiós!
En una palabra, camarada,
yo me siento,
tranquilamente me siento
en el piano
Para qué entrar en mayores detalles,
Déjese de bromas,
preciosura,
que yo no tengo veinte años,
sino treinta…
y tantos.
El amor
no consiste
en
hervir a borbotones,
ni en sentirse
envuelto en llamas,
sino en aquello que ocurre detrás de las montañas
del pecho,
entre los pelos tupidos como una jungla.
Amar
quiere decir
correr
al fondo del patio
y partir leña
haciendo brillar el hacha,
jugando
con
nuestra propia fuerza
hasta que llega la noche, negra como los grajos.
Amar
es
abandonar bruscamente
las sábanas
desgarradas por el insomnio
sintiendo celos de Copérnico,
y considerarlo a él,
a Copérnico
nuestro rival,
y no al marido de María Ivanova.
Para nosotros,
el amor
no es el paraíso del dinero.
Para nosotros
el amor
anuncia
que de nuevo está en marcha
el motor congelado
del corazón.
Usted
ha roto el hilo
que comunica con Moscú.
Los años
constituyen distancia.
¿Cómo
explicarle
a usted
esta situación?
En la tierra,
luces hasta el cielo…
En el cielo azul, estrellas
a diestra y siniestra.
Si yo no fuera poeta,
Me gustaría
ser
astrólogo.
Alboroto en la plaza,
ruedan los coches,
yo camino
anotando versos
en mi libreta.
Corren
los automóviles
por la calle,
y no me atropellan.
Comprenden,
¡inteligentes!,
que el hombre
se halla en estado de éxtasis.
Enjambre de visiones
y de ideas
lo llenan hasta
los tuétanos
Aquí
hasta a los osos
les podrían salir alas.
Y he aquí
que en un restorán barato
cuando
esto termina de hervir,
como cometa de oro
sube la palabra,
en espirales,
de la garganta
a las estrellas.
La cola
que cubre
una tercera parte del cielo,
brilla,
y su plumaje arde,
para que los enamorados
miren las estrellas
desde su
glorieta de lilas.
Para despertar
y conducir
y atraer
a los que empieza a fallarles la vista.
Para
decapitar
a los enemigos
con su sable luminoso
de larga cola.
Escucho
hasta el último latido
de mi propio pecho,
como si estuviera esperando
en una cita:
el amor
seguirá llamando,
simple
y humanamente.
El huracán,
el fuego,
al agua
se acercan rugiendo.
¿Quién
podrá
dominarles?
¿Usted?
Por qué no hace la prueba…
1928
5.- PORQUE ESCRIBÍ
Enrique Lhin
Ahora que quizás, en un año de calma,
piense: la poesía me sirvió para esto:
no pude ser feliz, ello me fue negado,
pero escribí.
Escribí: fui la víctima
de la mendicidad y el orgullo mezclados
y ajusticié también a unos pocos lectores;
tendí la mano en puertas que nunca, nunca he visto;
una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.
Pero escribí: tuve esta rara certeza,
la ilusión de tener el mundo entre las manos
—¡qué ilusión más perfecta! como un cristo barroco
con toda su crueldad innecesaria—
Escribí, mi escritura fue como la maleza
de flores ácimas pero flores en fin,
el pan de cada día de las tierras eriazas:
una caparazón de espinas y raíces
De la vida tomé todas estas palabras
como un niño oropel, guijarros junto al río:
las cosas de una magia, perfectamente inútiles
pero que siempre vuelven a renovar su encanto.
La especie de locura con que vuela un anciano
detrás de las palomas imitándolas
me fue dada en lugar de servir para algo.
Me condené escribiendo a que todos dudarán
de mi existencia real,
(días de mi escritura, solar del extranjero).
Todos los que sirvieron y los que fueron servidos
digo que pasarán porque escribí
y hacerlo significa trabajar con la muerte
codo a codo, robarle unos cuantos secretos.
En su origen el río es una veta de agua
—allí, por un momento, siquiera, en esa altura—
luego, al final, un mar que nadie ve
de los que están braceándose la vida.
Porque escribí fui un odio vergonzante,
pero el mar forma parte de mi escritura misma:
línea de la rompiente en que un verso se espuma
yo puedo reiterar la poesía.
Estuve enfermo, sin lugar a dudas
y no sólo de insomnio,
también de ideas fijas que me hicieron leer
con obscena atención a unos cuantos psicólogos,
pero escribí y el crimen fue menor,
lo pagué verso a verso hasta escribirlo,
porque de la palabra que se ajusta al abismo
surge un poco de oscura inteligencia
y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.
Porque escribí no estuve en casa del verdugo
ni me dejé llevar por el amor a Dios
ni acepté que los hombres fueran dioses
ni me hice desear como escribiente
ni la pobreza me pareció atroz
ni el poder una cosa deseable
ni me lavé ni me ensucié las manos
ni fueron vírgenes mis mejores amigas
ni tuve como amigo a un fariseo
ni a pesar de la cólera
quise desbaratar a mi enemigo.
Pero escribí y me muero por mi cuenta,
porque escribí porque escribí estoy vivo.
6.-BIOGRAFÍA ANÓNIMA
Armando Rubio
Soy un oscuro ciudadano
abandonado en medio de las calles
por el cuchillo sin pan del mediodía,
despojado y marchito
como el reloj de las iglesias,
sin otro oficio que vagar entre disfraces.
Soy el familiar venido a menos,
enraizado a las tabernas
y a la complicidad del bandolero.
Mi voz naufraga en los cristales de las tiendas,
y he perdido la vista en los periódicos,
pero tengo los pies bien puestos sobre la tierra
y una almohada que vuela por los hospitales
y por los dormitorios del oscuro hogar de nadie.
Tengo una celda amable en las comisarías,
y suelo bailar a hurtadillas bajo la noche
con mi camisa blanca
y mi corbata deshojada.
Soy un oscuro ciudadano
extraviado por el mundo:
voy cogiendo colillas de cigarros,
y canto en los tranvías,
y me peino hacia atrás, valientemente,
para mostrar mi noble frente anónima
en los baños públicos y en los circos de mi barrio.
Soy un oscuro habitante; no soy nadie;
en nada me distingo de algún otro ciudadano;
tengo abuelas y parientes que se han ido
y una espalda ancha que socava
la pared amiga de las cervecerías.
Soy una ola entre todas las olas,
una ola que se levanta
a las seis de la mañana
porque ya no puede
oler el polvo de su casa,
una ola que se alza, alborozada
hacia las playas
para un retorno interminable al centro de las cosas
donde las olas todas
se empujan mutuamente
estériles y solas.
Porque yo no soy digno de mi semen,
Señor, yo no soy nadie;
estoy en medio de las calles
girando como un organillero
con mi camisa gastada, inamovible,
mirándome la punta del zapato
por si alguien quiere darme
una moneda que no quiero,
aunque nadie me ha visto pasar
esta tarde ni nunca,
porque nunca soy alguien,
ni siquiera un oscuro ciudadano
resucitado por el hambre.
Mi voz ha muerto en los cristales de las tiendas,
y tengo una espuma de mar aquí en la boca, ebrio,
porque soy una ola entre todas las olas,
que viene a morir en esta arena de miseria
decentemente con su traje de franela
y su ciega corbata
como buen hombre que era.
Fui un oscuro ciudadano,
Señor, no lo divulgues,
cesante, ¡sí!
Hasta aquí llegó la vida,
pero recuerda al fin:
yo nunca pedí nada
porque tuve camisa blanca.
7.- ARTE POETICA
Vicente Huidobro
Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.
Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza;
El vigor verdadero reside en la cabeza.
Por qué cantaís la rosa, ¡oh, Poetas!
Hacedla florecer en el poema;
Solo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.
El Poeta es un pequeño Dios.
8.-ALTURAS DE MACCHU PICCHU
Neruda
Del aire al aire, como una red vacía
iba yo entre las calles y la atmósfera, llegando y despidiendo,
en el advenimiento del otoño la moneda extendida
de las hojas, y entre la primavera y las espigas,
lo que el más grande amor, como dentro de un guante
que cae, nos entrega como una larga luna.
(Días de fulgor vivo en la intemperie
de los cuerpos: aceros convertidos
al silencio del ácido:
noches desdichadas hasta la última harina:
estambres agredidos de la patria nupcial.)
Alguien que me esperó entre los violines
encontró un mundo como una torre enterrada
hundiendo su espiral más abajo de todas
las hojas de color de ronco azufre:
más abajo, en el oro de la geología,
como una espada envuelta en meteoros,
hundí la mano turbulenta y dulce
en lo más genital de lo terrestre.
Puse la frente entre las olas profundas,
descendí como gota entre la paz sulfúrica,
y, como un ciego, regresé al jazmín
de la gastada primavera humana.
II
Si la flor a la flor entrega el alto germen
y la roca mantiene su flor diseminada
en su golpeado traje de diamante y arena,
el hombre arruga el pétalo de la luz que recoge
en los determinados manantiales marinos
y taladra el metal palpitante en sus manos.
Y pronto, entre la ropa y el humo, sobre la mesa hundida,
como una barajada cantidad, queda el alma:
cuarzo y desvelo, lágrimas en el océano
como estanques de frío: pero aún
mátala y agonízala con papel y con odio,
sumérgela en la alfombra cotidiana, desgárrala
entre las vestiduras hostiles del alambre.
No: por los corredores, aire, mar o caminos,
quién guarda sin puñal (como las encarnadas
amapolas) su sangre? La cólera ha extenuado
la triste mercancía del vendedor de seres,
y, mientras en la altura del ciruelo, el rocío
desde mil años deja su carta transparente
sobre la misma rama que lo espera, oh corazón, oh frente triturada
entre las cavidades del otoño:
Cuántas veces entre las calles de invierno de una ciudad o en
un autobús o un barco en el crepúsculo, o en la soledad
más espesa, la de la noche de fiesta, bajo el sonido
de sombras y campanas, en la misma gruta del placer humano,
me quise detener a buscar la eterna veta insondable
que antes toqué en la piedra o en el relámpago que el beso desprendía.
(Lo que en el cereal como una historia amarilla
de pequeños pechos preñados va repitiendo un número
que sin cesar es ternura en las capas germinales,
y que, idéntica siempre, se desgrana en marfil
y lo que en el agua es patria transparente, campana
desde la nieve aislada hasta las olas sangrientas.)
No pude asir sino un racimo de rostros o de máscaras
precipitadas, como anillos de oro vacío,
como ropas dispersas hijas de un otoño rabioso
que hiciera temblar el miserable árbol de las razas asustadas.
No tuve sitio donde descansar la mano
y que, corriente como agua de manantial encadenado,
o firme como grumo de antracita o cristal,
hubiera devuelto el calor o el frío de mi mano extendida.
Qué era el hombre? En qué parte de su conversación abierta
entre los almacenes y los silbidos, en cuál de sus movimientos metálicos
vivía lo indestructible, lo imperecedero, la vida?
XII
Sube a nacer conmigo, hermano.
Dame la mano desde la profunda
zona de tu dolor diseminado.
No volverás del fondo de las rocas.
No volverás del tiempo subterráneo.
No volverá tu voz endurecida.
No volverán tus ojos taladrados.
Mírame desde el fondo de la tierra,
labrador, tejedor, pastor callado:
domador de guanacos tutelares:
albañil del andamio desafiado:
aguador de las lágrimas andinas:
joyero de los dedos machacados:
agricultor temblando en la semilla:
alfarero en ti greda derramado:
traed a la copa de esta nueva vida
vuestros viejos dolores enterrados.
Mostradme vuestra sangre y vuestro surco,
decidme: aquí fui castigado,
porque la joya no brilló o la tierra
no entregó a tiempo la piedra o el grano:
señaladme la piedra en que caísteis
y la madera en que os crucificaron,
encendedme los viejos pedernales,
las viejas lámparas, los látigos pegados
a través de los siglos en las llagas
y las hachas de brillo ensangrantado.
Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta.
A través de la tierra juntad todos
los silenciosos labios derramados
y desde el fondo habladme toda esta larga noche
como si yo estuviera con vosotros anclado,
contadme todo, cadena a cadena,
eslabón a eslabón, y paso a paso,
afilad los cuchillos que guardasteis
ponedlos en mi pecho y en mi mano,
como un río de rayos amarillos,
como un río de tigres enterrados,
y dejadme llorar, horas, días, años,
edades ciegas, siglos estelares.
Dadme el silencio, el agua, la esperanza.
Dadme la lucha, el hierro, los volcanes.
Apegadme los cuerpos como imanes.
Acudid a mis venas y a mi boca.
Hablad por mis palabras y mi sangre.
9.-NADA
CARLOS PEZOA VELIZ
Era un pobre diablo que siempre venía
cerca de un gran pueblo donde yo vivía;
joven, rubio y flaco, sucio y mal vestido,
siempre cabizbajo…¡Tal vez un perdido!
Un día de invierno lo encontraron muerto
dentro de un arroyo próximo a mi huerto,
varios cazadores que con sus lebreles
cantando marchaban…Entre sus papeles
no encontraron nada…Los jueces de turno
hicieron preguntas al guardián nocturno:
este no sabía nada del extinto:
ni el vecino Pérez, ni el vecino Pinto.
una chica dijo que sería un loco
o algún vagabundo que comía poco,
y un chusco que oía las conversaciones
se tentó de risa…¡Vaya unos simplones!
Una paletada le echó el panteonero;
luego lió un cigarrillo, se caló el sombrero
y emprendió la vuelta…Tras la paletada,
nadie dijo nada, nadie dijo nada…
10.- TRUCOS BARATOS
CARVER
Oí por casualidad al escritor Geoffrey Wolff decir “nada de trucos baratos” a un grupo de estudiantes de redacción literaria. Eso también debería anotarlo en una ficha. Lo cambiaría un poco a “nada de trucos”.
Odio los trucos. A la primera señal de un truco o artimaña en una narración, un truco
barato o uno más sofisticado, me dan ganas de correr. La literatura muy inteligente y
cursi me da sueño.
Los escritores no necesitan trucos ni artimañas, ni tampoco necesitan ser los más inteligentes del barrio.
Arriesgando parecer tonto, un escritor a veces necesita simplemente pararse en algún lado a fin de mirar boquiabierto y asombrado esta u otra cosa, una puesta del sol o un zapato viejo.
Es posible, en un poema o cuento corto, escribir acerca de cosas y objetos vulgares utilizando un lenguaje coloquial pero preciso, y dotar a estos objetos -una silla, unas persianas, un tenedor, una piedra, un aro de mujer- con un tremendo, incluso asombroso poder.
Es posible escribir una línea de un aparentemente anodino diálogo que provoque un escalofrío a lo largo de la columna vertebral del lector. Esta es la clase de literatura que más me interesa.
Detesto la narrativa caótica o inexacta, independientemente de si está tipificada bajo la bandera de la experimentación o si simplemente se trata de un realismo torpemente expresado.
11.- ACLARACIÓN PRELIMINAR
EDUARDO LLANOS
Si ser poeta significa poner cara de ensueño,
perpetrar recitales a vista y paciencia del público indefenso,
inflingirle poemas al crepúsculo y a los ojos de una amiga
de quien deseamos no precisamente sus ojos;
si ser poeta significa allegarse a mecenas de conducta sexual dudosa,
tomar té con galletas junto a señoras relativamente deseables todavía
y pontificar ante ellas sobre el amor y la paz
sin sentir ni el amor ni la paz en la caverna del pecho;
si ser poeta significa arrogarse una misión superior,
mendigar elogios a críticos que en el fondo se aborrece,
coludirse con los jurados en cada concurso,
suplicar la inclusión revistas y antologías del momento,
entonces, entonces, no quiero ser poeta.
Pero si ser poeta significa sudar y defecar como todos los mortales,
contradecirse y remorderse, debatirse entre el cielo y la tierra,
escuchar no tanto a los demás poetas como a los transeúntes anónimos,
no tanto a los lingüistas cuanto a los analfabetos de precioso corazón;
si ser poeta significa enterarse de que un Juan violó a su madre y a su propio hijo
y que luego lloró terriblemente sobre el Evangelio de San Juan, su remoto tocayo,
entonces, bueno, podría ser poeta
y agregar algún suspiro a esta neblina.
12.- ¿POR QUÉ ESCRIBE USTED?
OSCAR HAHN
Porque el fantasma porque ayer porque hoy
porque mañana porque sí porque no
Porque al principio porque la bestia porque el fin
porque la bomba porque el medio porque el jardín
Porque góngora porque la tierra porque el sol
porque san juan porque la luna porque rimbaud
Porque el claro porque la sangre porque el papel
porque la carne porque la tinta porque la piel
Porque la noche porque me odio porque la luz
porque el infierno porque el cielo porque tú
Porque casi porque nada porque la sed
porque el amor porque el grito porque no sé
Porque la muerte porque apenas porque más
porque algún día porque todos porque quizás
13.- (de papeles sobre Velásquez y Goya)
Ortega y Gasset
Yo veo en la innovación, en la invención, el síntoma más puro de la vitalidad. En consecuencia, yo quisiera el arte de lo heroico donde todo fuera inventado; un arte dinámico y tumultuoso que desplazara la realidad. Creo además, que este arte llega ya muy cerca. Algo había de él en Ibsen, en Stendhal y en Dostoiewski. Algo también en el trágico alemán Hebbel.
De quién puede profetizarse la próxima conquista de la moda. Mas en tanto, ¿cómo aspirar el aroma de la rosa marchita que ahora se nos acerca?
14.- POESÍA COMO CONOCIMIENTO
HUGO MONTES
La idea de que en la poesía se aprehende una verdad es antigua. Está implícita desde luego en Platón y el platonismo y la desarrollan figuras señeras del Renacimiento. Puede decirse sin embargo, que el atribuir a la poesía capacidades de desvelar la realidad equivalentes a las que ordinariamente opera como medios de conocimiento es un pensamiento desarrollado de preferencia en este siglo. La intuición poética, según esta posición, es un instrumento eficaz e irremplazable en la captación de girones íntegros de la realidad, no menos que la razón o la expe- rimentación científica en sus casos.
El poema mismo contendría tales girones, revelados solo gracias al quehacer poético, consistente a la postre precisamente en “fundar” esa realidad. El poeta alemán Federico Hölderlin (1770-1843) intuyó certeramente esta posición y la expresó en poemas perdurables. Martín Heidegger, entre los filósofos, y Saint John Perse, entre los poetas, han escrito páginas iluminadoras al respecto.
El caso de Heidegger es notable. Filósofo abstruso en la exposición, radical en el pensamiento, alerta a las menores señales de presencia del ser, no solo no ha desdeñado la vía poética para la captación de éste, sino se ha confiado en su madurez a las palabras de Hölderlin como a un leño seguro para navegar en procelosas aguas metafísicas. El poeta y el filósofo van de la mano en la búsqueda de una realidad que se oculta, celosa y esquiva, a las meras especulaciones racionales.
(“PARA UN CURSO DE POÉTICA” Hugo Montes 1967 Depto.de extensión cultural de la U.C.de Chile. Pag.71)
15.- Décimas de La Negra Ester
Roberto Parra
Al puerto de San Antonio
me fuí con mucho placer
conocí a la Negra Ester
en casa de Celedonio
era hija del demonio
donde ella se divertía
su cuerpo al mundo vendía
le quitaban su trabajo
pior que un escarabajo
donde el jilucho caía
La negra muy cosquillosa
no aguantaba la barreta
güén gancho bonita teta
su carita como rosa
como espiga de orgullosa
pero no le valió nada
porque estaba deshojada
como parra en el otoño
pero hay que bajarle el moño
a esta carta marcada
Yo miraba de reojo
sin decir media palabra
si era tan linda la cabra
le hacía la pata al cojo
y saldré de mi antojo
pensaba pa mí adentro
no voy a contar el cuento
cuando llegue el lindo día
la noche voy a hacer día
juro por el firmamento
No dije niuna cosa
no juímo para la pieza
le miraba su belleza
a mi linda mariposa
se portaba cariñosa
quizá por la borrachera
bramaba como ternera
se tiró sobre la cama
y me pegué como escama
como polvo en la pradera
Al otro día señore
muy tapao de cabeza
la negra se puso tiesa
se acabaron lo amore
"voy a descubrir la flore
con quién estoy acostá"
y tirando la frazá
me dejó al descubierto
"levántate boquiabierto
me aprovechaste curá"
"La noche quién la pagó"
tocaba el pito la negra
"te corriste viejo 'e mierda"
"Y si usté me convidó..."
La güitarra no aflojó
que tenía en el rincón
y se la entregó al cabrón
por la noche que debía
"¿con qué me gano la vía?"
le dije a mi linda flor
Llegaba toda la noche
con la guitarra en la mano
en invierno y en verano
altiro me armaba boche.
Aguantaba lo reproche
Como estaba enamorado
me encontraba desgraciao
porque no me daba bola
y me rascaba la cola
porque no estaba a su lao
Un día por la mañana
ante que rayara el sol
ma linda que un arrebol
fresquita como manzana
muy alegre muy ufana
venía la Negra Ester.
Hasta cuando padecer
no aguantaba lo tormento
me muero de sentimiento
si pierdo a la Negra Ester
Por fin cayó la paloma
borracha como tetera
sin saber lo que me espera
cuando el sol recién asoma
chillaba como la mona
enrollá como cabestro
"Vamoh a acostarno maestro
por fin vai a hacer tu gusto"
cuidado no te dé susto
¿que te parece Roberto?
Me pellisqué la oreja
creí que estaba soñando
la pierna me está temblando
miro a la linda vieja
"Se van a acabar tu queja
y también lo alboroto
la suertecita del roto
ya te encuentro má bonito"
¡a tu jaula pajarito!
Y empecé a hacerle cototo
Yo estaba medio saltón
porque era muy re pelienta
sacaba toda la cuenta
qué irá a ser deste encontrón
perdería la ocasión
si me la dan en bandeja
ni aunque zumben la abeja
me tiro el carrilazo
y me la pesqué de un brazo
por fin le cayó la teja
Iba llegando a la puerta
un poco desesperao
"Quién te quita lo bailao..."
me dijo la mosca muerta
"...me pasa por bocabierta
de pasar tan mal rato
venga pa'cá mi torcuato
y no muestre la hilacha
me diste la pera huacha
te salvai como pilato"
Me acosté para la orilla
la besaba con ternura
era toda una hermosura
olorcito a maravilla
corcoviaba como ardilla
al ponerse la montura
la potranca muy madura
le gustó la monta en pelo
me apretaba sobre seno
doblaba la coyontura
Me quedé el fin de semana
estaba muy colocao
bien comío, bien tomao
y en el bolso mucha lana
la arruga y la cana
se jueron como un encanto
sólo al baño me levanto
pero cuando está nublao
a su lao acurrucao
yo me quedo suspirando
Me despertaba a las doce:
"vaya a comprar la cerveza
que me duele la cabeza
mi viejo no se me enoje
de pasá donde On José
se trae uno mejorale
pa' que me pasen lo male
voy a quedar muy re picha
vamo a tomar chicha
adonde el guaso Morales"
Yo partía a metrochenta
me pasaba el güen billete
alegre este ramillete
pedía pronto la cuenta
mi negra estaba despierta
con la garganta seca
ya me voy doña Rebeca
le da saludo a la Ester
esta regüena mujer
mejor que gallina clueca
16.- LA JUVENTUD
Hölderlin
Cuando yo era un muchacho
solía un dios salvarme
del bullicio y el castigo de los hombres,
jugaba entonces, bueno y confiado,
con las flores del prado
y las brisas del cielo
jugueteaban conmigo.
Y así como tu alegras
El corazón de las plantas
Cuando extienden a ti
Los brazos delicados,
Mi corazón alegrabas
Padre Helios! Y, como Endymión,
Era tu amado,
sagrada luna!
¡Oh fieles
dioses amables!
¡Si supiérais
cómo mi alma os ha amado!
Cierto, no os llamaba entonces con nombres,
tampoco vosotros
me nombrabais, cual los hombres se nombran,
como si se conocieran.
Mejor os conocía,
empero, que a los hombres,
el silencio del Eter entendía,
palabras de los hombres no entendía.
La eufonía educábame
del prado susurrante
y aprendía a amar
entre las flores.
En brazos de los dioses yo crecía.
17) UN HOMBRE
Nicanor Parra
La madre de un hombre está gravemente enferma
Parte en busca del médico
Llora
En la calle ve a su mujer acompañada de otro hombre
Van tomados de la mano
Los sigue a corta distancia
De árbol en árbol
Llora
Ahora se encuentra con un amigo de juventud
¡Años que no nos veíamos!
Pasan a un bar
Conversan, ríen
El hombre sale a orinar al patio
Ve una muchacha joven
Es de noche
Ella lava los platos
El hombre se acerca a la joven
La toma de la cintura
Bailan vals
Juntos salen a la calle
Ríen
Hay un accidente
La muchacha ha perdido el conocimiento
El hombre va a llamar por teléfono
Llora
Llega a una casa con luces
Pide teléfono
Alguien lo reconoce
Quédate a comer, hombre
No
Dónde está el teléfono
Come, hombre, come
Después te vas
Se sienta a comer
Bebe como un condenado
Ríe
Lo hacen recitar
Recita
Se queda dormido debajo de un escritorio.